– La experiencia ya le había enseñado que el futuro le reservaría más tiempo del tolerable para lamentarse de los errores cometidos en el pasado.

– Entre los muros de aquella institución había aprendido tres cosas que iban a presidir el resto de su vida: a apreciar el valor de lo material en su justa medida, a amar a los clásicos y, en último lugar pero no de menor importancia, a reconocer a un mentiroso a una milla de distancia.

– como escribió una vez Ben en una de sus cartas, “yo pasaba por allí y vi lo que estaba sucediendo”.

– Para Thomas Carter, el adiós solía venir acompañado del sabor amargo de la decepción, al comprobar, tarde o temprano, que cuando la vida había privado de pasado a aquellos muchachos, parecía haberes robado también su futuro.

– El Diablo creó la juventud para que cometiésemos nuestros errores y Dios instauró la madurez y la vejez para que pudiéramos pagar por ellos.

– …Y es que nada es tan difícil de creer como la verdad y, por contra, nada tan seductor como la fuerza de la mentira cuanto mayor es su peso. Es ley de vida y a vuestro juicio quedará encontrar el equilibrio justo.

– Si ha de matarme, que lo haga. Pero si he de vivir, no estoy dispuesta a hacerlo como una fugitiva que da gracias cada día por poder ver el Sol.

– No es adorable estar solo, ni de niño, ni de viejo.

– La táctica es el conjunto de pequeños pasos que das para llegar a algún sitio. La estrategia son los pasos que das cuando ya no hay ningún lugar al que ir.

– Como me dijo una vez una maestra que daba clases de lectura en una escuela de Bombay- dijo Sheere-, la principal diferencia entre un hombre y una mujer es que un hombre siempre antepone su estómago a su corazón. Una mujer siempre hace lo contrario.

– El nombre, como la libertad, era algo que todos dejábamos en la puerta al entrar y confiábamos en que, si lo manteníamos alejado del horror de este lugar, tal vez lo podríamos recuperar al salir, limpio y sin recuerdos, Nunca era así, por supuesto…

– ¿Qué mundo hemos construido donde ya ni los ignorantes pueden ser felices?

– Si no sabes explicarte, Sheere, no sabes pensar. Y si no sabes pensar, estás perdida.

– Y ya conoces el dicho: siempre matamos aquello que más amamos.

– Es curioso pensar cómo los recuerdos se convierten a veces en pesadillas.

– Madurar no es más que el proceso de descubrir que todo aquello que creías cuando eras joven es falso y que, a su vez, todo cuanto rechazabas creer en tu juventud resulta ser cierto.

– Hay dos cosas en la vida que no puedes elegir, Ben. La primera son tus enemigos. La segunda, tu familia. A veces la diferencia entre unos y otra es difícil de apreciar, pero el tiempo te enseña que, al fin y al cabo, tus cartas siempre podrían haber sido peores. La vida, hijo mío, es como la primera partida de ajedrez. Cuando empiezas a entender cómo se mueven las piezas, ya has perdido.

– ¿Quiénes son los locos? ¿Aquellos que ven el horror en el corazón de sus semejantes y buscan la paz a cualquier precio? ¿ O son aquellos que fingen no ver cuanto sucede a su alrededor? El mundo, Ben, es de los locos o de los hipócritas. No existen más rarezas en la faz de la Tierra que esas dos.

– Los lugares que albergan la tristeza y la miseria son el hogar predilecto de las historias de fantasmas y aparecidos.

– Tal vez comprendiese, desde la profunda soledad de un alma condenada a recorrer una y otra vez las heridas de su pasado, el verdadero valor de las vidas que había destruido y el de las que todavía podía salvar.

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