– No me hagas mucho caso. El mar tiene estas cosas; todo lo devuelve después de un tiempo, especialmente los recuerdos

– Empiezo a pensar que sólo soy yo, pobre tonto, el que todavía vive del recuerdo de todos y cada uno de aquellos días de 1937, cuando aún estabas aquí, a mi lado…

– Cada habitante de aquel mundo maravilloso, cada creación, constituía simplemente una lágrima derramada en silencio

– No valía la pena perder el tiempo en intentar cambiar el mundo; bastaba con evitar que el mundo lo cambiase a uno

– No es justo- le dijo a la gaviota- . Cuando nacen, nadie te explica que acabarán haciendo lo mismo que tú a su edad

– Todavía no sabía muy bien qué era lo que había visto en ella, pero estaba seguro de una cosa: no podía quitarle los ojos de encima

– Un puente invisible se alzó entre dos mundos que se sabían separados por océanos de recuerdos

– No puedo permanecer ni una hora más aquí. Si debemos enfrentarnos a esta pesadilla, deseo que lo hagamos juntos y si debemos perecer en el tiempo, que igualmente lo hagamos unidos

– Algo dentro de mí me dice que tal vez quede todavía una posibilidad para nosotros de volver a vivir una vida normal, feliz, en paz. No aspiro a nada más…

– Cuando el cuerpo está herido, la mente no tarda en desviarse del camino. Es ley de vida

– En un mundo de luces y sombras, todos, cada uno de nosotros, debía encontrar su propio camino

– Desde aquella noche he sabido que algún día, no importaba cuándo, llegaría nuestro momento. Que en un lugar lejano, las luces de septiembre se encenderían para nosotros y que, esta vez, ya no habría más sombras en nuestro camino. Esta vez sería para siempre

 

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